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domingo, septiembre 30

Pues, que me toca el tema del mes...

Me gusta octubre, me parece un buen mes, y bueno, mi madura mente de 25 años (ajá) me dice que bien podríamos hablar en esta ocasión de...


El auge de LA BRECHA GENERACIONAL

"A lo largo de la historia, una de las mayores fuentes de cambio cultural han sido los jóvenes, cuya rebeldía colectiva manifiesta habitualmente un profundo desajuste con las estructuras de autoridad y con las prácticas de los valores adultos y su transmisión social. De allí, asimismo, el carácter de conflicto generacional que de ordinario acompaña a los movimientos juveniles, apenas disimulado tras motivos de orden participativo o democratizador..."




Ya nada es como antes... ¿O qué?
(jajaja! soné a viejita)

lunes, septiembre 17

De Miedos...

Y así iba caminando con mi hermanito...cuando lo vi, me quédé helada. ¿Casualidad?



viernes, septiembre 14

El polvo del miedo

"Yo te enseñare el miedo en un puñado de polvo..."

T.S. Eliot

Las tierras yermas

El miedo es un puñado de polvo
Que solo y torturado se arrincona.
Arácnidas rojas chorreando sangre,
Engaño y soledad llenan mis pesadillas
De vejez inutilizada, de conformismo atada...
El polvo de mi miedo es que no pase nada,
Quedarme aquí por siempre recordando
La tortura de mi padre,
El cáncer de mi hermana,
Mis garras gastadas
Y la soledad riendo de mi madre,
Aventándole monedas
Contándole las verdades de su hija.
El polvo de mi miedo
Soy yo misma,
La parte que repta,
Que ríe debajo de mi almohada...
O simplemente nunca poder,
Que el miedo al miedo mismo me inutilice,
O que el miedo al miedo mismo se me quite...
Pavor a esa hoja en blanco,
La que nunca podré llenar.
Pavor a esa palabra
Que siempre se me escapara...
O al día en que tenga que afrontar el espejo
Y ver el rostro de mi padre
Viéndome de regreso...
Sonriendo y cumpliendo la profecía.
En mi puñado de polvo se revuelven imágenes a montón,
Recuerdos borrosos como de fiebre
Que no quiero ver,
Ni recordar jamás...
Y la calvicie de mi hermana,
Sus ojos de convulsión,
La ira que encerró.
Mi demonio interno
Y mi propio infierno,
El simio a mis espaldas encajándome las garras
Ganándome y brincando en remolinos de marihuana.
Miedo a mi propia fragilidad
Y a ver las imágenes que nunca pude sanar
Hasta en mi lecho de muerte...
El miedo cabe en un puñado de polvo.
Es ese cuervo negro
Que pesa en nuestras espaldas
Y nos da pavor
Solo echarlo a volar...

lunes, septiembre 10

Miedo miedo?

Bueno hablar de los miedos que tenemos creo que no es muy fácil, algunos nos cuesta aceptarlos, otros nos parecen miedos bobos y otros ni los contemplamos... Cuando comencé a pensar a que le tengo miedo, lo primero que se me ocurrió fue un miedo Bobo, le temo a los ratones y a los ladrones, poro creo que el temor mas grande que llevo en el corazón es el miedo a la Muerte...


Lo mas complicado de temerle a la muerte, es que no le temo a mi propia Muerte, si no a la Muerte de aquellos a quienes mas amo... Aveces mi mente [que no siempre me juega buenas pasadas] comienza a pensar en eso, en que pasaría si al llegar a casa ya no estuviese... Y me enojo conmigo misma y enseguida intento cambiar los macabros pensamientos...
Y a pesar de todo esto ya he perdido a dos de mis grandes amores, Mi abuela y mi papa de Crianza... Fue doloroso verlos partir a los dos, pero sin embargo aun después de afrontar su muerte, no dejo de pensar en eso eventualmente... Creo que no le temo a mi muerte porque tal vez no sentiré nada, o tal vez porque creo que hago que cada día pueda ser el ultimo... Pero solo contemplar la pequeña idea de perderlos me hace tener realmente MIEDO...

Nuevo tema...

ok!!!

ya se que estamos a 10 y que el tema tenía que estar desde el primero, pero por causas de fuerza mayor hasta el día de hoy pude venir a cumplir con mi tarea... desde el día en que Borrego me dijo que me tocaba poner el tema me puse a pensar y tenia 3 temas posibles, creo que lo que terminó por decidirme fueron los sucesos que ultimamente han pasado por mi dédalo...

"El miedo"... al coco, a las alturas, a la oscuridad... todos tenemos alguno... cual es el tuyo???

domingo, septiembre 9

Peter Pan Jamas quiso Crecer...



Y simplemente al pasar del tiempo, atravesé mares inhóspitos, conquiste tierras lejanas y en las noches me dedique a Soñar.... Tan consiente de lo que implicaba decidirse a NO CRECER, no me importo, decidí de corazón seguir soñando, seguir creyendo en príncipes y princesas... aveces recuerdo las grandes batallas que mi corazón ha tenido que enfrentar... Batallas contra la adultez, contra los prejuicios, contra los miedos.. Nunca ha sido fácil mantener el corazón limpio...

Recuerdo de mi infancia, aquel tiempo entre cuentos y sueños...

- ¡Volved conmigo a mi país! -les rogó Peter Pan-. No os hagáis mayores nunca. Aunque crezcáis, no perdáis nunca vuestra fantasía ni vuestra imaginación. De ese modo seguiremos siempre juntos.

sábado, septiembre 8

De infancia cuentos y sabores...

Cynthia creció entre aromas y sabores, las abuelas maternas antaño habían tenido un restaurante y por ende, el sazón que tenían era el mejor de la colonia. La madre se molestaba (hacía berrinche más bien) cuando la pequeña Cynthia le llamaba por "Carmela" en lugar de "Mamá" y es que no se le podía culpar, las Abuelas eran quienes le llevaban a la escuela, quienes le cocinaban y con quienes jugaba. La madre jamás fué desobligada, no. Era junto con el marido, como el resto de padres que sacrifica el tiempo con los hijos en trabajo a cambio de darles que estudios, que ropas que juguetes y hoy día, ipods, dvd´s y el Xbox.

Cynthia se sentía importante, grande y el centro de la familia. Hasta que llegó Carlos, "Carlitos". Ahora cuando le preguntaban: Nena, ¿cuántos son en tu familia? Ella sabía cómo decir con los deditos que cuatro, pero siempre siguió levantado sólo 3 y eran 3 y fueron 3 por mucho tiempo. La molestia radicaba en que a ella ya no le regalaban juguetes ni ropita coqueta, ahora eran chocolates rellenos de cereza al licor, por eso hoy LOS ODIA, cada visita, juguetes para Carlitos, el mameluco de Carlitos y los chocolates para Cynthi (ggiaaakkk!).

Lo peor fué cuando Carlitos tenía como un año más o menos y Cynthi, (*"La Cone" le decía su Má) la Madre y Carlitos fueron al mercado, era domingo y día de gorditas de chicharrón ó flautas (unas muy buenas que hasta salieron en el programa de Otro Rollo de Adal Ramones). Mientras caminaban en la acera rumbo a las gorditas, que se acerca una mujer que vendía diademas y le dice a la madre: "Señora, mire, diademitas de tela, cómprele una a la niña" - Este...ejem, no gracias, es que es niño-. Ni siquiera miró a *la Cone, se excuso y siguió su camino. *La Cone estaba que bufaba, chiquita, pero no tonta, se ofendió. Fué vanidosa desde pequeñita. Por ESO se quiso escapar un día del kinder, para llamar la atención,no pudo burlar a la persona que cuidaba la entrada y regresó llorando a propósito y la maestra fué corriendo a consolarle, aconsejó a la Abuela que la cuidaran más.

Poco después los padres salieron e hicieron especial mención de que Carlitos se alejara del cuarto donde estaba la nueva tele (esto en casa de los Abuelos) pero Cone quería jugar a Hansel y Gretel cuento muy bonito que le contaron en la escuela y utilizó el unicel de la nueva tv a modo de migajitas de pan para que Carlitos desempeñara como un grande el papel de Hansel...y así lo hizo. Se empachó y se puso muy muy mal, los abuelitos jamás supieron que pasó (la Cone agarró sólo un trocito, que fué el despedazado y Carlitos se lo comió toditito, muy buen niño, todo un Hansel, yo creo que la maestra le habría puesto un 10).


Fué hace 3 años que salió el tema a colación y entonces confesé mi crimen. Me jacto de tener excelente memoria, puedo jurar que recuerdo muy pero muy borrosa parte de mi fiesta de un año (ya me dijeron k sí es posible) me acuerdo de mis compañeritos del kinder, de mi fiesta de 3 años, y de ése día donde tenía casi 5 años. Mi Mamá armó tremendo escándalo, mi Papá se rió y Carlos me dejó de hablar durante casi una semana. ¿Qué pasó después? Carlos me perdonó, mi Mamá me dijo: "Desde chiquita eras re ca..." y mi Papá siguió riendo. ¿Yo? sigo odiando los chocolates rellenos de cerezas al licor, ya no me tengo que escapar de la escuela para llamar la atención, y ya digo bien cuántos somos en mi familia si me preguntan (ya somos 5), pero ya no uso mis deditos :(

*La Cone, dícese de la Cynthia que según aseguran los progenitores, desde pequeñita tiene como que cara de conejito, como es fémina ps coneja, para ahorrar saliva, "Cone".

jueves, septiembre 6

Hobo

Para empezar, quiero aclarar que el título se pronuncia "Jobo".
Y Segundo, que todo lo que relato a continuación es cierto.


Pues una día, mi papá se encontró un periquito australiano, una de ésas avecitas que son tan lindas y amigables. Pero ninguna lo había sido tanto como Hobo. Mi padre viajó por todo el continente y hasta partes de Europa, con sus aventuras y sus vaivenes se consideró un verdadero vagabundo, trovador, o como dicen en Estados Unidos: A Hobo.
Al encontrarse un periquito azul, con todo el carisma que es posible caber en un cuerpecito tan pequeño, sin miedo, pero lleno de vida y e aparentemente extraviado, decidió traerlo a casa, y darle un nombre que reconociera su vagar: Hobo.
De inmediato se integró, como si hubiera nacido y crecido con nosotros. Yo tenía cinco años, y habíamos adquirido la mejor mascota del mundo. Pero más que eso era parte de la familia.
Ahora nadie me cree, que de desde el principio era juguetón con nosotros, que se posaba en el hombro, en la mano, en donde quiera que uno le llamase, sí, hacía más caso que muchos perros que he tenido, jejejeje. Le decíamos por su nombre y venía, a quien lo llamaba; mi hermana y Yo buscábamos que nos hiciera caso e ignorara al otro,que si le hablábamos y mostrábamos el hombro o la mano, ahí llegaba, con su carita llena de luz y alegría. Que nos seguía al cuarto al que fuéramos,; que tenía más personalidad que varias personas con las que he trabajado.
Lo poníamos frente a un espejo y se echaba pleito a sí mismo, creyendo que tenía en frente a otro macho, se esponjaba y hacía agüende, porque tenía que dejar en claro quién mandaba. Me encantaba que estuviera en el baño cuando estaba Yo en la bañera, llegaba volando y se ponía a nadar en el agua, campante, y a veces hasta cantando, nunca dejaba de cantar o de almenos decir algo; Yo le salpicaba poquita agua, para jugar con él, y como que no le parecía mucho, o no sé, quizá solo se hacía el ofendido, porque no se iba, se quedaba por mucho rato, me hacía compañía.
Lo más entretenido era cuando jugaba futbol, ah, porque era futbolero.......bueno....le dábamos una canica, de preferencia la blanca, y él trataba de empollarla, como lo hacíamos en la mesa del comedor, pues seguido se el salía la canica de por debajo, asi que corría tras de ella, trataba de controlarla, y de empollarla, y se veía tan contento cuando lograa sentarse en ella sin que se el fuera.....asi que lo distraíamos un poquito, y se le iba, y de nuevo a correr tras de la canica blanca. En un par de ocasiones le dimos un limón, y pues con ése si no podía, jejeje, era muy buen ejercicio para Hobo.
Abríamos la llave del agua, en el lavamanos, para que lo usara como regadera, le encantaba.
Lo llevamos con nosotros a México, por tierra nos fuimos en una camioneta roja que ahora está despedazada De San Francisco a Tijuana.Tuvimos que taparlo para que los de la aduana no lo vieran, y recuerdo estar tan preocupado de que lo fueran a encontrar, porque sabía que nos lo quitarían. De ahí por Baja California, a Los Cabos, tomamos el barco ése, llegamos a Nayarit, me parece que fuimos a Jalisco para ver la familia por parte paterna. Y claro, hasta Guanajuato llegamos con muchas historias y claro con Hobo.
Mi papá lo usaba como despertador, porque nunca me ha gustado levantarme temprano, asi que para ir a la escuela era difícil lograr que me levantara, asi que Don Enrique lo llevaba a la cama y me lo ponía al oído, jejejeje. Hobo empezaba a mordisquearme, a cantarme al oído, y como que sabía su función, porque si lo espantaba, sólo volaba un poquito y regresaba a donde mismo, para despertarme, y cuando me daba vuelta, se iba a la otra oreja. Cómo lo extraño.
Todo ésto es cierto.
Le conseguimos novia, que irónicamente, era una periquita muy enojona, no se dejaba acariciar, y de todo echaba pleito........mujeres.
Una mañana, ya casi para irnos a la escuela, mi hermana iba o a la sala, o al baño, y quería que Hobo la acompañara. Le habló. A mí mis papás me habían estado insistiendo que cerrara las puertas tras de mí, porque siempre las andaba dejando abiertas, me regañaban por eso.
Asi que cerré la puerta.
La puerta no cerró.
Algo estaba de por medio.
Maté a Hobo.
La puerta se la cerré en la cabeza, la aplastó. Nuestro más perqueño miembro de la familia cayó aleteando, y Yo me congelé. No podía creer lo lo que estaba viendo. Mi padre estaba justo ahí, y sé que se le partía el corazón, lo tenía en sus manos, con la certeza de que se nos iba. Claro, mi hermana llegó corriendo, diciéndole a mi papá que hiciera algo. Pero nada había por hacer.
Me miraron, y no había una roca cerca para arrastrarme debajo de ella.
Quisiera que ésta parte no fuera cierta, que nunca hubiera pasado.
Pero tuvimos que irnos a la escuela así, con aquella impresión, con los ojos rojos por llorar tanto, y Yo.....sabiendo que era mi culpa, que por mí es que estaba muerto. Llegué a la Vasconcelos deprimido, pero muy pequeño para saber lo que era la depresión, sólo sabía que me sentía terrible.
A veces aprender duele.

jueves, agosto 30

En mi reflejo... ayer...

...la niña de los ojos claros e infinitos, la que no podía sonreir por que alguien le enseñó que si lo hacía se le escapaba el alma en un suspiro...


...la soñadora por vocación, la que se escondía en silencio junto con los fantasmas bajo la cama, por que siempre le dijeron que era mejor tenerlos cerca para que así no asustaran tanto por las noches...

...la pequeña Pitufina, la de la mirada pícara y oyuelos en las mejillas, la que robaba chocolates del "carrito de los dulces" del abuelo y que igual se escondía en una vaporera en la alacena, o pasaba horas "cazando" ratones para después amarrarlos de la cola a las patas del viejo sofá y tirarse a ver cual se soltaba primero... la que nunca pudo enseñar a volar pollitos y acabó por desistir...

...la de los cuentos en canción y los sueños a lápiz y papel, la que se inventó y re-inventó 1000 y un veces, y de día fué princesa y guerrera, y ángel y demonio y tambien la bruja "mala" del cuento, y alguna tarde lloro por que aprendio que los años duelen y no pudo cerrarles la puerta...

...Lucía, la que una vez decidió que le gustaba más ser noche y juez y parte y verdugo, la que se supo distinta y distante del mundo real y se encerró desde entonces en su burbuja, esa misma que la ha resguardado hasta hoy y que huele a canela como la cocina de Nina y también a té de ausencias, por los años que se fueron junto con aquellos complices incondicionales, la que guarda melancolía en las paredes y tiene un espejo roto y muchas hojas en blanco...

Lucía... la niña de ayer... la que fuí... la que aún soy... aveces...




martes, agosto 28

Arlequin

Dejo mi primera huella, algo que se tiene que saber de esta huella es que es evadiza y difusa y a cada paso se confunde con fantasías, evasiones y negaciones…eso fue la marca de mi niñez.
Gracias a don Borrego por su invitación y espero pueda absorberlos un poquito en este trocito de mi historia.


ARLEQUIN
El arlequín (a quien aun no puedo nombrar) hizo su primera aparición en una mañana común y corriente. Mama y papa discutían a puerta cerrada mientras Mariana y yo discutíamos por toda la casa. Con el desayuno frío y a medio comer y el uniforme escolar a medio poner, la discusión entre hermanas sube de nivel, mientras de la puerta cerrada se oyen gritos ahogados.


Tironeándonos el pelo y las orejas, Mariana termino la discusión al tomar represalia contra mi zapato escolar, que fue arrojado hacia las densas y coloridas ramas de la buganvilla de nuestro pequeño patio. Indignada decidí tomar el ultimo recurso de hermana menor: Acusarla con mama; Invocando las lagrimas de cocodrilo a mis ojos y sin pensarlo dos veces abrí la puerta del cuarto que entonces era de mis padres…Lo que vi hizo que olvidara por completo a mi zapato abandonado en las ramas: Mama con lagrimas en las mejillas y exhalando tristeza de cada poro decía despacio el nombre de su esposo. Papa con la cara deformada por la ira ciega (gesto que quedo marcado por siempre en mi memoria) grita palabras sin sentido mientras estampa su puño cerrado contra las mejillas húmedas de mi madre, un ruido seco y mi madre cayendo al suelo, entonces todo se nubla y solo veo los ojos de mi padre posándose en mi, por un segundo creo (o imagino) que los ojos de mi padre cambian, dejando ver solo tristeza, cansancio y la debilidad de la que es victima…pero con la rapidez que da la practica (y el alcohol en las venas) su mirada vuelve a cubrirse con una gruesa e impenetrable capa de ira que ciega sus ojos. Un golpe débil, talvez piadoso, con mano abierta cubre toda mi cabeza dejándome mareada, un solo golpe, pues el fuego de mi madre no se a extinguido y con el peso de ser mujer y madre detiene el segundo golpe mientras me empuja y cierra la puerta en mi cara.

Clavada en el umbral en ese momento pierdo muchas cosas y comienza a formarse otra, algo que tiene forma de burbuja y sabor a lágrima. No se cuanto tiempo estuve quieta, sin escuchar o pensar nada…lo que se es quien me despego: De la puerta abierta de mi hogar, echando una marometa y tocando una corneta escandalosamente llego un hombre que usaba un traje demasiado grande para el, de color negro con finas líneas blancas (que yo recordaba haber visto en el closet de papa), tenia un solo zapato de color azul, su cara era afilada y la mas blanca que había visto en mi vida lo cual hacia chillar aun mas a su despeinado y tusado pelo zanahoria (tiempo después lo único con lo que pude relacionarlo fue con un arlequín). Con voz chillona me recomendó prudentemente aventurarnos por la selva de lianas en una misión de rescate. El objetivo a rescatar: a) zapato escolar, b) zapato azul. Aunque yo alegue que mi zapato estaba en el jardín y no en la selva el solo se burlo y dijo que aunque estaba un poco cegatona me aceptaría en su misión de rescate.

Y lo que yo conocía como jardín se volvió una selva húmeda y nublosa, llena de una rara especie de pájaros que hacían un sonido como de risa y enormes girasoles morados. Después de días de exploración y una dieta a base de pan con miel (que el arlequín seguía sacando de las bolsas de sus pantalones) logramos al fin encontrar los dichosos zapatos que descansaban juntitos y relajados en las raíces del árbol mas grande de toda la selva, después de una serie de regaños hacia los zapatos por parte del arlequín decidimos perdonarlos y tomar el largo camino a casa, pues yo tenia que ir a la escuela y el arlequín tenia que buscar unas tijeras gigantes, las cuales necesitábamos para cortar el pelo de mama (el arlequín insistía en que un corte de pelo haría que dejara de llorar).

El arlequín (a quien aun no puedo nombrar) volvió muchas veces, causándome una serie de castigos por diferentes crímenes (uno de ellos intentar cortar el pelo de mi mama), pero siempre podía hacer que el tiempo se detuviera y todo parecía mas grandote y mucho mas bello siempre que venia de visita… poco a poco su cuerpo se fue volviendo mas tenue y la selva comenzó a convertirse en jardín… dejo de venir cuando deje de decir su nombre, que probablemente fue por el tiempo en que papa dejo de venir a dormir.

El arlequín fue el primero de muchos rescates que invente por esas fechas y fue quien construyo mi burbuja a prueba de balas… aun ahora creo firmemente que me robo mi niñez y que tenia un tinte de maldad que yo jamás quise inventarle, probablemente lo agarro del traje negro de rayas blancas que le robo a mi padre…

lunes, agosto 27

Acerca de (YO), mi id y el superego!

De pequeño siempre fui ese “mexicano promedio”, es decir aquel mexicano que se caracteriza por ser todo un soñador.

Desde los 6 años jugué fútbol, cuando cumplí 8 años empecé a entrenar con el equipo de fútbol de mi primaria. Todos me decían que era “bueno” y que podía llegar lejos, como se pueden imaginar esas palabras son las mismas que seguramente le dijeron a miles de niños en México; y como también se pueden imaginar, esas palabras tuvieron un gran impacto en mi persona, en mi niñez y definitivamente cambiaron mi vida.

Aún tenía 8 años cuando me mudé a unos condominios nuevos en la ciudad, eran tan nuevos que ni siquiera tenía vecinos, mucho menos tenía niños vecinos, era el único niño que vivía ahí. Esa soledad ocasionó que tuviera una nueva rutina en mi vida diaria, una rutina diferente a la de cualquier niño de 8 o 9 años: entrenar fútbol todo el día. La rutina era sencilla: 10 vueltas a la ciclopista para calentar, respirar y estiramiento, y otras 10 vueltas a la ciclopista con el balón, para eso de mejorar el control de pelota. Yo era mi propio entrenador, por lo cual la otra parte de la rutina era jugar fútbol como loco, por toda la cancha, por el todo el condominio, eso era lo más importante: no dejar de jugar nunca. Ya que era un sueño que tenía que alcanzar.

Después de tanto entrenar, llegaron las recompensas cuando pude integrar una selección estatal de fútbol en mi penúltimo año de primaria y desde esa vez nunca deje de jugar… Pase la secundaria y seguí jugando, sin importar otra cosa. Llegue a una buena preparatoria, gracias al fútbol. Tenía una beca deportiva en el Tec de Monterrey y en ese momento pensé que estaba muy cerca de ese sueño que tenía de pequeño ¿Qué paso después? Mi rodilla izquierda se hizo pedazos, y ahí tuve que abandonar ese sueño, que tanto tiempo había durado.

Los sueños son un éxtasis temporal que proviene de nuestro inconsciente y buscan en todo momento, satisfacer nuestros deseos. Los sueños que siempre tenemos de niños, nos ayudan a mejorar la vida y nuestra realidad. Pero qué hacer cuando los sueños que tienes se desmoronan y desaparecen.

De niño también sufrí el divorcio de mis padres, viví la separación de mi familia; observé y lloré en silencio la destrucción interna de una familia ¿Dónde estaban esos sueños de tener una familia perfecta? Seguramente explotaron al igual que lo hizo mi familia…

En la primaria, las maestras no dejaban de molestarme: no sabe recortar, no escribe bien, su letra no se entiende, no le gusta participar en los bailables, en fin la lista sería interminable… No podía soñar, no comprendían mis sueños, nadie entendía que no todo eran los bailables; nadie comprendía que había días en los cuales lo único que necesitaba para no estar triste era soñar; jugar que era un superhéroe y estar disfrazado de Spiderman o Batman, o simplemente jugar con mis Thundercats y mi balón.

A final de cuentas sigo siendo ese niño “soñador”. Quizás en estos momentos he dejado de creer en los sueños y también he dejado de soñar en un futuro bonito y prometedor… La realidad es otra. De niño fui/sigo siendo, ese mexicano promedio que se cansó de soñar y de ver sus sueños fracasar.

domingo, agosto 26

De cuando me hice pipí...

Recuerdo haber posteado esta historia en algún otro remoto lugar de la blogsfera, pero ésta de aquí, será una versión distinta....


Hasta hace poco no recordaba el porqué me desagrada tanto esa clásica actividad que se realiza por lo regular cada lunes en todas las escuelas: los "honores a la bandera"; hasta que cierto día, a mitad de una platica familiar llegó ese recuerdo a mi memoria...


Tenía 5 años cuando entré a la primaria, era una niña linda, tierna, tímida y un tanto solitaria; mi mamá me peinaba de dos coletas, y a pesar de no tener muchos amigos, recuerdo que era feliz, muy feliz...
El primer día de clases, lloré, y a pesar de que mi hermana estaba conmigo en la misma escuela, yo no quería separarme de mi mamá... El uniforme era un jumper blanco y un suéter rojo que tenía mi nombre grabado en la parte superior derecha, para mi era morado, pero mi mamá me decía que no, que su color era rojo, llevaba calcetas blancas y unos hermosos zapatos de charol; mi maestra me parecía muy linda y bonita, hoy ya no recuerdo ni su nombre ni su rostro...
Cierto lunes, durante los honores a la bandera, me dieron muchas ganas de hacer pipí, le pedí
permiso a mi maestra de ir al baño pero no me dejó, continúe insistiendo dos o tres veces más, pero ella nunca accedió, no le importaba mi carita de desesperación ni el verme moverme inquieta en mi lugar; me decía que tenía que aguantarme hasta que terminara porque era una "falta de respeto a la bandera" irme en ese momento; a una niña de 5 años no puedes hacerla entender qué significa eso de faltarle al respeto a la bandera y mucho menos cuando está a punto de hacerse pipí; y en efecto, no logré entender que era eso de lo que ella hablaba pues en ese momento era lo último que me importaba y me hice ahí mismo, a mitad del patio y mientras todos cantaban en coro el "Himno Nacional Mexicano". Recuerdo que mis piernas se fueron chorreando de un líquido amarillo y tibio que venía de entre mis piernas, que todos se rieron cuando se dieron cuanta que debajo de mi había un charco y que terminé llorando en la oficina del director esperando a que mi mamá llegara por mí...

viernes, agosto 24

Rainbow-bye.




Sí, yo era muy feliz, tenía mi Rainbow Brite y todo lo que una niña de 4 años pudiera desear, me llevaban al Holiday-on-ice, tenía una abuela perfecta y joven, muchos tíos, un abuelo consentidor y papás. La familia siempre estará ahí.

Mi primer concierto fue en el Teatro de la Ciudad, me llevó mi tía Lucy con su novio y fuimos a ver a Daniela Romo, aún recuerdo que me puse a bailar en el pasillo la de Coco-loco. aaajajaja y me compraron una foto del concierto al salir. Tal vez desde entonces me hice apreciadora del México Folklorico.

Un día iba en un camión, lloviznaba y era invierno, y tras la ventana pasé por JUGUETIBICI, la tienda de juguetes soñada por todo niño, y en uno de los grandes, pero muy grandes aparadores había una ORQUESTA¡¡¡ de Osos Panda sentados que tocaban violines y chelos, pffff, aun lo recuerdo y me impacta. Eran como animatronics. Pasó un momento y le dije a mi tía: Quiero vomitar. Y vomité. Creo que fue de la impresión. El surrealismo mi condimento de vida.

Me sorprendía de que del cielo cayeran bolitas de hielo, y apesar de las explicaciones de Manolo que iba en la secundaria, para mí era inconcebible, maravilloso, entonces le dije que me ayudara a atraparlas.Los dos nos asomamos por la ventana con una bolsa de plástico transparente en las manos y pude atrapar granizos, descubrí que los granizos se derriten con facilidad.La naturaleza siempre es sorprendente.

Podía pasar horas mirando fijamente al tornamesa cantando las canciones de MI DISCO POSTER de Cri-Cri. Y después unos Kranky, Mamuts o un gansito, (congelado por favor) después de unos años ya traía mis walkman y escuchaba New Kids on the Block y casettes de Enygma y Michael Jackson y traía colgando en el cuello mis PLUMONITOS PAPER MATE; poniendo especial cuidado al utilizar el Mágico, el blanco, el que borra. Los sonidos, los sabores y los colores, catalizador fundamental para una vida placentera.

Y ya que está aquí borre, por su culpa sé andar en bicicleta: una día en el Parque Benito Juárez con mis papás emocionados y empeñados en que aprendiera bicibletear, ajaja, me encontré a Borrego y no sé por qué sin quererlo entre mis padres y él fui inducida a conducir la bici, hasta me salieron ampollas en los dedos pulgares. Sentir la velocidad que tomas en una pendiente inclinada con un árbol grueso justo en medio del camino, siendo inexperta en la conducción del manubrio, puede colapsar a cualquiera. El estrés ayuda a las personas a tomar fuertes decisiones.

Un día fui a la premiere de Los ositos cariñositos en un cine de Lindavista que tenía fachada de castillo de cuento, y el tíó Gamboín estaba sentado en un escritorio dando autógrafos. Agradezco la existencia de las cámaras digitales. Me hubiera encantado tener una foto con el tío de tíos.



Ahora después de tantos años, me siento como en la foto: caminando con traje de baño por el pasto en un día soleado. Hoy escuché en un patético programa de radio: El dolor es innevitablel, el sufrimiento es opcional.
A mi me gusta ser feliz, aunque ya no tenga mi Rainbow-brite.

miércoles, agosto 15

El porqué le pongo seguro a las puertas.

(Léase de la manera más casual, como quien lo ve como lo más normal del mundo)

Tenía trés o cuatro años edad, ésa parte de la historia no es del todo clara, (creo que por ahí de cuatro), pero lo que sí, es que en el carro íbamos mi Mamá, mi hermana (en el asiento del copiloto), y Yo, que iba en el asiento trasero de la vagoneta; era de noche, y mi madre se metió a una gasolinera a poner gasolina. Como Yo me estaba durmiendo, me acerqué a la puerta derecha, para recargarme en ella. Al salir de la gas, y estar ya en la calle, la puerta se abrió, esa recargadera que prometía darme sueños, me dio la noche, de manera muy intensa por cierto.
Recuerdo haber reaccionado por instinto, traté de agarrarme de la puerta al salir, solo logré rasguñarla, así que me acerqué, de manera precipitosa, al pavimento.
Déjame te digo que la ciudad de San Francisco, en California, Estados Unidos, es una ciudad muy bella, de noche y de día, es una ciudad que hay que detenerse a contemplar, cosas que en ese momento no pensé hacer, y la verdad, no hubiese podido.
Luces, edificios, calle, luces, casas, asfalto, nubecitas, carros, más asfalto. Eso es lo que se ve de la ciudad de noche cuando se está rodando por la calle después de haber caído de un vehículo en movimiento, créemelo.
Al detenerme, miro para enfrente, que en sí es para arriba, y me doy cuenta de que no estoy en el carro, no estoy muy seguro de lo que acaba de suceder, porque hace unos segundos estaba cerca de entrar a los brazos de Morfeo en una vagoneta, y ahora.....Pues ahora, estoy tirado en la calle. Escucho voces, voces sorprendidas, preguntando: "¿Qué fue eso? ¿Es un niño? ¿Lo tiraron del carro ése? No, no se cayó, creo". Cosas por el estilo. Se acercan a mí, me recogen, me quitan de la calle y me trasladan a la banqueta, estoy en sus brazos, según recuerdo eran cinco, pero no estoy seguro. Lo que sí es que me peguntaron que si estaba bien......
De niño me dijeron tantas veces que no hablara con extraños, que nunca se sabe qué intenciones podrán tener, especialmente en una ciudad tan grande como San Pancho, hay que enseñarle a los escuincles que tengan cuidado. Así que ahí estoy, en la calle, confundido, en manos de unos tipos que están creo que más sorprendidos que Yo por lo sucedido, preguntándome si sí me echaron del carro o si me caí, (inmediatamente me doy cuenta que sí, me caí, pero ¿y mi Mamá no se ha dado cuenta?), recordando que no debo hablar con extraños......pero.....éstos parece que lo que quieren es ayudarme, y además no se me acercaron, yo caí de un carro casi a los pies de ellos...mmmmmmmmmmmmmmm mmmmmmmmmmmmmmmmmm.
Les dije me llamo *******, y que no, no me dolía nada, estaban ellos precisamente preguntándose que dónde estaban mis padres, y que si no regresaban ahorita, pues no iban a tener cómo encontrarlos, pero pues en eso que llega corriendo mi madre.
Lo que pasó en el carro es que mi hermana escuchó un ruido, que era la puerta cerrándose, no, mi jefa ni en cuenta, así que mi hermana dijo algo, o me preguntó algo, se le hizo raro que no le contestara, igual y estaba Yo dormido, pero volteó para verme, no me vio, me buscó, la verdad es que era yo muy hábil para meterme en todo tipo de rincones cuando niño, jejeje, pero pues no me vio, así que dijo: "¡Mami, ******* no está!"
Frenón.
Así es que mi madre me buscó, no me encontró en el carro, salió corriendo y llegó a donde estaban unos tipos sosteniéndome. Les dio las gracias. Me revisó. Me llevó al carro. Me dijo: “ponte el cinturón”. La verdad estaba muy contento de estar de regreso en el carro con mi linda hermana, con mi madre despistada (cosa que la verdad no es común en ella). Y me senté justo en medio del asiento, nada de recargarse, le puse seguro a ambas puertas, me puse el cinturón, y no me dormí.
Con el tiempo, me fui acercando más y más a la puerta, lo que sí, y es algo que hago hasta éste día, es que si me recargo en una puerta, le pongo seguro, no me importa si el carro está estacionado, ni si es nuevo, ni que me vean raro, yo le pongo seguro, y a ésas personas que me preguntan que por qué le pongo se seguro, que qué me va pasar, les contesto. "Tú no sabes por lo que he pasado"

domingo, agosto 12

Primero que nada

Una cordial bienvenida a Blanche, nuestra nueva contribuyente a Huellas Por Rastrear, y gracias por ayudarnos a crecer en el cyber-espacio, y ésta es una invitación a la personas que estén interesadas en participar a que me contacten, después de revisarlo, a unas trés personas se les invitará a formar parte de Huellas, hasta pronto.
Y tengo más de una historia pensada que califica con la propuesta de éste més, asi que los invito a que no se limiten a una entrada, pongan varias, adelante, es su espacio.