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miércoles, agosto 15

El porqué le pongo seguro a las puertas.

(Léase de la manera más casual, como quien lo ve como lo más normal del mundo)

Tenía trés o cuatro años edad, ésa parte de la historia no es del todo clara, (creo que por ahí de cuatro), pero lo que sí, es que en el carro íbamos mi Mamá, mi hermana (en el asiento del copiloto), y Yo, que iba en el asiento trasero de la vagoneta; era de noche, y mi madre se metió a una gasolinera a poner gasolina. Como Yo me estaba durmiendo, me acerqué a la puerta derecha, para recargarme en ella. Al salir de la gas, y estar ya en la calle, la puerta se abrió, esa recargadera que prometía darme sueños, me dio la noche, de manera muy intensa por cierto.
Recuerdo haber reaccionado por instinto, traté de agarrarme de la puerta al salir, solo logré rasguñarla, así que me acerqué, de manera precipitosa, al pavimento.
Déjame te digo que la ciudad de San Francisco, en California, Estados Unidos, es una ciudad muy bella, de noche y de día, es una ciudad que hay que detenerse a contemplar, cosas que en ese momento no pensé hacer, y la verdad, no hubiese podido.
Luces, edificios, calle, luces, casas, asfalto, nubecitas, carros, más asfalto. Eso es lo que se ve de la ciudad de noche cuando se está rodando por la calle después de haber caído de un vehículo en movimiento, créemelo.
Al detenerme, miro para enfrente, que en sí es para arriba, y me doy cuenta de que no estoy en el carro, no estoy muy seguro de lo que acaba de suceder, porque hace unos segundos estaba cerca de entrar a los brazos de Morfeo en una vagoneta, y ahora.....Pues ahora, estoy tirado en la calle. Escucho voces, voces sorprendidas, preguntando: "¿Qué fue eso? ¿Es un niño? ¿Lo tiraron del carro ése? No, no se cayó, creo". Cosas por el estilo. Se acercan a mí, me recogen, me quitan de la calle y me trasladan a la banqueta, estoy en sus brazos, según recuerdo eran cinco, pero no estoy seguro. Lo que sí es que me peguntaron que si estaba bien......
De niño me dijeron tantas veces que no hablara con extraños, que nunca se sabe qué intenciones podrán tener, especialmente en una ciudad tan grande como San Pancho, hay que enseñarle a los escuincles que tengan cuidado. Así que ahí estoy, en la calle, confundido, en manos de unos tipos que están creo que más sorprendidos que Yo por lo sucedido, preguntándome si sí me echaron del carro o si me caí, (inmediatamente me doy cuenta que sí, me caí, pero ¿y mi Mamá no se ha dado cuenta?), recordando que no debo hablar con extraños......pero.....éstos parece que lo que quieren es ayudarme, y además no se me acercaron, yo caí de un carro casi a los pies de ellos...mmmmmmmmmmmmmmm mmmmmmmmmmmmmmmmmm.
Les dije me llamo *******, y que no, no me dolía nada, estaban ellos precisamente preguntándose que dónde estaban mis padres, y que si no regresaban ahorita, pues no iban a tener cómo encontrarlos, pero pues en eso que llega corriendo mi madre.
Lo que pasó en el carro es que mi hermana escuchó un ruido, que era la puerta cerrándose, no, mi jefa ni en cuenta, así que mi hermana dijo algo, o me preguntó algo, se le hizo raro que no le contestara, igual y estaba Yo dormido, pero volteó para verme, no me vio, me buscó, la verdad es que era yo muy hábil para meterme en todo tipo de rincones cuando niño, jejeje, pero pues no me vio, así que dijo: "¡Mami, ******* no está!"
Frenón.
Así es que mi madre me buscó, no me encontró en el carro, salió corriendo y llegó a donde estaban unos tipos sosteniéndome. Les dio las gracias. Me revisó. Me llevó al carro. Me dijo: “ponte el cinturón”. La verdad estaba muy contento de estar de regreso en el carro con mi linda hermana, con mi madre despistada (cosa que la verdad no es común en ella). Y me senté justo en medio del asiento, nada de recargarse, le puse seguro a ambas puertas, me puse el cinturón, y no me dormí.
Con el tiempo, me fui acercando más y más a la puerta, lo que sí, y es algo que hago hasta éste día, es que si me recargo en una puerta, le pongo seguro, no me importa si el carro está estacionado, ni si es nuevo, ni que me vean raro, yo le pongo seguro, y a ésas personas que me preguntan que por qué le pongo se seguro, que qué me va pasar, les contesto. "Tú no sabes por lo que he pasado"